Cómo detectar el greenwashing en detergentes "eco" de supermercado
El greenwashing es presentar un producto como más respetuoso con el medio ambiente de lo que es. En un detergente se detecta con unas pocas preguntas: si el reclamo es vago, si presume de algo que la ley ya exige a todos, si habla del producto entero cuando sólo mejora un aspecto, si el sello tiene un sistema de certificación detrás y si hay pruebas accesibles. La Directiva (UE) 2024/825 obliga a los Estados miembros a prohibir varias de esas prácticas a partir del 27 de septiembre de 2026.
Contenido de la guía:
Por qué el greenwashing es un problema real
En 2021, la Comisión Europea y las autoridades nacionales de consumo revisaron reclamos verdes en internet de sectores como la ropa, la cosmética y el equipamiento del hogar. En el 42 % de los casos analizados en detalle, las autoridades tenían motivos para creer que el reclamo podía ser falso o engañoso. En el 37 % se usaban expresiones vagas como «eco-friendly» o «sostenible», y en el 59 % el comerciante no ofrecía pruebas fácilmente accesibles.
La respuesta legislativa es la Directiva (UE) 2024/825, que añade a la lista de prácticas comerciales desleales varias formas de greenwashing. La directiva obliga a los Estados miembros a aplicar esas normas desde el 27 de septiembre de 2026.
Cómo detectar el greenwashing en el lineal del supermercado, paso a paso
En el supermercado decides en pocos segundos y con el envase delante, así que conviene llevar una lista corta de comprobaciones. Casi todas estas siete se pueden hacer en el propio pasillo, con la información del paquete y de su etiqueta.
- Desconfía de las palabras vagas. «Ecológico», «verde», «respetuoso con el medio ambiente» o «biodegradable» sin más son ejemplos de afirmaciones medioambientales genéricas: quedan prohibidas si el fabricante no puede demostrar un comportamiento medioambiental excelente reconocido y relevante, salvo que el propio envase concrete en términos claros a qué se refieren.
- Comprueba si presume de lo obligatorio. La directiva prohíbe presentar como característica distintiva un requisito legal que se impone a todos los productos de la categoría. En los detergentes de ropa de consumo, el límite de fósforo y la biodegradabilidad de los tensioactivos son obligaciones legales, no méritos.
- Mira si el reclamo habla del todo o de una parte. Un envase con material reciclado no convierte en «ecológico» el detergente que contiene. Hacer una afirmación sobre la totalidad del producto cuando sólo se refiere a un aspecto es una práctica prohibida.
- Pregunta quién hay detrás del sello. Exhibir un distintivo de sostenibilidad que no esté basado en un sistema de certificación o no lo haya establecido una autoridad pública también queda prohibido. Si el sello no tiene un tercero que verifique ni requisitos públicos, no acredita nada.
- Desconfía del «neutro en carbono» por compensación. Afirmar que un producto tiene un impacto neutro, reducido o positivo en emisiones basándose en la compensación de emisiones de gases de efecto invernadero es otra de las prácticas que añade la directiva.
- Fíjate en colores e imágenes. Una afirmación combinada con afirmaciones implícitas, como colores o imágenes, podría constituir una afirmación medioambiental genérica. Las hojas verdes y los paisajes no son información.
- Busca la prueba. Un reclamo serio remite a un dato comprobable o a una etiqueta ecológica oficial con su número de registro. Si no encuentras cómo comprobarlo, trátalo como publicidad.
Errores frecuentes al intentar evitar el greenwashing
Para comprobar sellos concretos está cómo verificar las certificaciones ecológicas, y para el reclamo más repetido, qué es un detergente biodegradable de verdad.
- Pensar que todo reclamo verde es falso: una afirmación concreta, con dato y método, o una etiqueta oficial sí informan.
- Fiarse del precio o del diseño: un envase caro o sobrio no demuestra nada.
- Confundir «sin» con «mejor»: que falte un ingrediente no dice nada del resto de la fórmula.
- Olvidar la etiqueta obligatoria: la lista de ingredientes y la dosis dicen más que el reclamo; aprende a leerla en qué pone en la etiqueta de tu detergente.
Aspectos clave
Palabras vagas sin concretar: afirmaciones genéricas, prohibidas sin respaldo.
Requisitos legales como mérito: también es una práctica prohibida.
Sello sin sistema de certificación: no acredita nada.
Busca la prueba: dato comprobable o etiqueta oficial con número de registro.
En resumen
El greenwashing en detergentes se reconoce por reclamos vagos, méritos que en realidad son obligaciones legales, afirmaciones sobre el producto entero cuando sólo cambia el envase y sellos sin nadie que los verifique. La Directiva (UE) 2024/825 obliga a los Estados miembros a prohibir esas prácticas, pero la mejor defensa sigue siendo pedir el dato y la etiqueta oficial.
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Fuentes consultadas
- Comisión Europea (Press corner): IP/21/269 · Screening of websites for ‘greenwashing’: half of green claims lack evidence (2021)
- Boletín Oficial del Estado (copia del DOUE): Directiva (UE) 2024/825 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 28 de febrero de 2024, sobre el empoderamiento de los consumidores para la transición ecológica
- Boletín Oficial del Estado (copia del DOUE): Reglamento (UE) nº 259/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de marzo de 2012, por el que se modifica el Reglamento (CE) nº 648/2004 en lo que se refiere al uso de fosfatos
- Boletín Oficial del Estado (copia del DOUE): Reglamento (CE) nº 907/2006 de la Comisión, de 20 de junio de 2006, por el que se modifica el Reglamento (CE) nº 648/2004 sobre detergentes, con el fin de adaptar sus anexos III y VII
- Boletín Oficial del Estado (copia del DOUE): Reglamento (CE) nº 66/2010 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de noviembre de 2009, relativo a la etiqueta ecológica de la UE


