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Cómo hacer un fregasuelos casero según el tipo de suelo

Maren Vogel Química textil · Investigadora de ingredientes

El fregasuelos casero más seguro es también el más sencillo: agua tibia con un poco de limpiador suave y neutro. Lo que cambia de un suelo a otro es cuánta agua admite y qué productos lo dañan. Antes de mezclar nada, identifica el material y evita las combinaciones peligrosas.

Qué necesitas saber antes de empezar

No existe un fregasuelos único para todos los materiales. Un producto que va bien en el gres puede dejar el mármol sin brillo, y demasiada agua estropea la madera. Por eso conviene consultar primero las instrucciones del fabricante del suelo, si las tienes, y probar cualquier mezcla nueva en una zona poco visible.

La base casi siempre es la misma: agua templada y un limpiador neutro, sin ácidos, sin abrasivos y sin ceras. A partir de ahí, cada material tiene sus matices.

Cómo preparar y usar el fregasuelos paso a paso

  1. Barre o aspira primero. Retirar el polvo y la arenilla evita arrastrarlos con la fregona y rayar el suelo; en laminado y parquet, un fabricante de suelos recomienda aspirar una vez por semana como mantenimiento habitual.
  2. Llena el cubo con agua templada y un poco de limpiador neutro. Para gres porcelánico, un fabricante de cerámica aconseja una mezcla de agua caliente y detergente neutro; para piedra natural, la asociación técnica del sector propone un limpiador neutro, jabón para piedra o un lavavajillas suave con agua templada.
  3. Escurre bien la fregona o la mopa. Sobre todo en madera y laminado: el fabricante citado pide no usar demasiada agua, porque no es necesario y podría dañar el suelo.
  4. Friega en la dirección de las lamas en suelos de madera o laminado. Así se evitan las rayas al secar, según el mismo fabricante.
  5. Aclara y seca cuando el material lo pida. En piedra natural, la asociación técnica recomienda aclarar bien tras lavar con la solución jabonosa y secar con un paño suave.

Qué usar y qué evitar en cada tipo de suelo

  • Gres porcelánico y cerámica: agua caliente y detergente neutro, con paño suave o fregona. No uses ceras ni productos oleosos, que crean una pátina en la superficie, ni estropajos ni esponjas abrasivas.
  • Mármol, caliza, travertino y otras piedras calcáreas: limpiador neutro, jabón para piedra o lavavajillas suave con agua templada, aclarado y secado. Nada de limón, vinagre ni otros ácidos: pueden apagar el brillo o atacar la piedra.
  • Laminado: en seco a diario y, de vez en cuando, con la mopa ligeramente húmeda. El fabricante de suelos citado pide no usar nunca detergentes a base de jabón natural ni productos con partículas abrasivas, así que aquí conviene su limpiador específico o sólo agua.
  • Parquet: mopa de microfibra ligeramente humedecida y muy poca agua; tampoco detergentes a base de jabón natural ni abrasivos.

Errores más comunes y mezclas que no debes hacer

  • Mezclar lejía con amoníaco o con ácidos: el Instituto Nacional de Toxicología advierte de las intoxicaciones por los vapores tóxicos de estas mezclas, y la asociación técnica de la piedra recuerda que lejía y amoníaco forman un gas tóxico y letal.
  • Guardar la mezcla en una botella de agua o de refresco: el mismo instituto señala casos de adultos que ingieren limpiadores trasvasados a envases de bebida. Usa un envase de limpieza etiquetado y fuera del alcance de los niños.
  • Usar vinagre «para todo»: en mármol y piedras calcáreas puede estropear la superficie.
  • Encharcar la madera o el laminado: basta una mopa ligeramente húmeda.
  • Echar más producto para que limpie más: en el gres, las ceras y productos grasos dejan una película; en madera y laminado, el jabón natural está desaconsejado por el fabricante.

Aspectos clave

Base segura: agua templada con un poco de limpiador neutro.

Piedra calcárea: nada de vinagre, limón ni ácidos.

Madera y laminado: muy poca agua y nada de jabón natural ni abrasivos.

Nunca: mezclar lejía con amoníaco o ácidos, ni guardar limpiadores en botellas de bebida.

En resumen

Un buen fregasuelos casero no necesita ingredientes especiales: agua templada y un limpiador neutro sirven para gres y piedra, mientras que la madera y el laminado piden muy poca agua y su producto específico. Lo importante es conocer el material, evitar los ácidos en la piedra calcárea y no mezclar nunca lejía con amoníaco ni con ácidos. Para otras superficies de casa, mira cómo limpiar cristales y espejos sin dejar marcas y cómo limpiar el moho de toldos y muebles de jardín.

Fuentes consultadas