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Detergente biodegradable

Fosfatos en detergentes: qué son, por qué los prohibió Europa y qué los sustituye

Toli Strand Especialista en sostenibilidad y economía circular

Los fosfatos, sobre todo el tripolifosfato de sodio, fueron durante décadas uno de los ingredientes más usados en los detergentes: combaten la dureza del agua para permitir una limpieza eficaz. La Unión Europea los restringió porque el fósforo que llega a ríos, lagos y embalses alimenta la eutrofización. Hoy su función la cumplen sobre todo las zeolitas, acompañadas de otros coadyuvantes.

Qué son los fosfatos y qué hacían en el detergente

En un detergente, «fosfatos» suele querer decir tripolifosfato de sodio, conocido por sus siglas en inglés, STPP. Es un coadyuvante o *builder*: su función es combatir la dureza del agua.

La Comisión Europea resumía así sus funciones: secuestra las sales que dan dureza al agua y las mantiene en disolución, elimina y previene las incrustaciones en las fibras, mejora el proceso de lavado y sirve de soporte para otros ingredientes. Por eso fue tan habitual: combatir la dureza del agua es lo que permite al detergente limpiar con eficacia y evita incrustaciones en las fibras.

Por qué Europa los limitó: la eutrofización

El problema de los fosfatos no está en la lavadora, sino después. La eutrofización es el enriquecimiento del agua con nutrientes, sobre todo compuestos de nitrógeno y fósforo, que acelera el crecimiento de algas y plantas y altera el equilibrio de los organismos y la calidad del agua. Los fosfatos suelen desempeñar el papel principal en ese fenómeno, aunque no siempre.

Los detergentes llegan al medio acuático sobre todo a través de las depuradoras, y la parte del fósforo que acaba en los ríos depende de si esas plantas tienen tratamiento terciario, que es caro y no se exige en todos los vertidos (sobre todo en poblaciones pequeñas). Los expertos científicos de la Comisión estimaron que, sin medidas, el fósforo de los detergentes podía suponer aproximadamente entre el 10 % y el 40 % de la carga de fósforo de las aguas superficiales, según las actividades humanas y el uso del suelo.

Con esos datos, el Reglamento (UE) 259/2012 limitó los fosfatos en los detergentes de consumo para ropa y lavavajillas con dos objetivos declarados: reducir su contribución a la eutrofización y abaratar la eliminación de fosfatos en las depuradoras. El legislador concluyó que ese ahorro supera el coste de reformular los detergentes para ropa.

Qué dice exactamente la norma (y qué no prohíbe)

La Comisión Europea presentó la medida como una prohibición del uso de fosfatos en los detergentes para ropa de consumo, acompañada de un límite para los demás compuestos de fósforo. En el texto legal, esa prohibición toma la forma de un tope de fósforo por dosis. Desde el 30 de junio de 2013 no pueden venderse detergentes para ropa destinados a los consumidores cuyo contenido total de fósforo sea igual o superior a 0,5 gramos en la dosis recomendada para una carga normal con agua dura. Para los detergentes de lavavajillas automático de consumo, el límite es de 0,3 gramos por dosis desde el 1 de enero de 2017.

El límite se aplica a los detergentes destinados a los consumidores: el legislador consideró que no convenía extenderlo a los de uso industrial e institucional porque aún no había alternativas técnicas adecuadas y económicamente viables. El nuevo Reglamento (UE) 2026/405 sobre detergentes mantiene los mismos límites en su anexo III, aunque no será aplicable hasta el 23 de septiembre de 2029: hasta entonces rige el Reglamento (CE) 648/2004 con la modificación de 2012.

Además, la etiqueta tiene que declarar por intervalos de peso los fosfatos y también los fosfonatos cuando superan el 0,2 %. Son otros compuestos de fósforo, que también se usan como coadyuvantes y que la norma limita junto con los fosfatos, así que «sin fosfatos» no equivale siempre a «sin fósforo».

Qué ingredientes los sustituyen y cómo afecta al lavado

La alternativa principal son las zeolitas, sobre todo la zeolita A: el informe de la Comisión de 2007 las situaba como principal alternativa al tripolifosfato en los detergentes para ropa, con una cuota de mercado de más del 60 %. No trabajan solas: se combinan con más cantidad de otros ingredientes, como coadyuvantes auxiliares y blanqueantes.

Un estudio encargado por la Comisión concluyó que la zeolita A es una alternativa adecuada al tripolifosfato, con diferencias menores en coste energético y en lodos de depuradora, y que no es tóxica para la fauna acuática ni para las personas. Los coadyuvantes auxiliares tienen más matices: los policarboxilatos y los fosfonatos no se biodegradan fácilmente en el medio; la toxicidad de los policarboxilatos es baja, mientras que la toxicidad acuática de algunos fosfonatos, como el HEDP, puede ser motivo de preocupación, aunque faltaban datos de seguimiento ambiental para evaluar su riesgo.

En casa, lo práctico es fijarte en la dosis. La etiqueta de cada detergente para ropa indica la dosis para agua blanda, media o dura: usa la que corresponde a tu zona.

Qué significa para ti al elegir detergente

Si quieres ver cómo aparecen estos ingredientes en el envase, tienes cómo leer la etiqueta del detergente y, con más detalle sobre fosfatos, fosfonatos y blanqueantes ópticos, qué dice la evidencia sobre esos ingredientes. La diferencia con los reclamos de biodegradabilidad se explica en qué es un detergente biodegradable.

  • «Sin fosfatos» no te distingue un producto de otro: cualquier detergente para ropa de consumo vendido en la UE ya tiene que respetar el límite de fósforo.
  • Mira los fosfonatos en la etiqueta: si aparecen, el detergente lleva compuestos de fósforo aunque no lleve fosfatos.
  • Ajusta la dosis a la dureza del agua: la etiqueta la indica para agua blanda, media o dura.
  • No lo confundas con la biodegradabilidad: el fósforo se limita por la eutrofización; la biodegradabilidad es otro requisito distinto.

Aspectos clave

Función: el tripolifosfato ablandaba el agua para que los tensioactivos lavaran.

Motivo del límite: el fósforo alimenta la eutrofización de ríos y lagos.

La norma es un tope por dosis: no una prohibición de todo compuesto de fósforo.

Sustitutos: zeolitas con coadyuvantes auxiliares; la dosis según la dureza del agua sigue importando.

En resumen

Los fosfatos no se limitaron porque lavaran mal ni por un riesgo en la ropa, sino por lo que el fósforo hace en ríos y lagos. Desde 2013, en la UE ningún detergente para ropa de consumo puede aportar 0,5 gramos de fósforo o más por dosis, y las zeolitas y otros coadyuvantes han ocupado su lugar. Para ti, lo útil es leer la etiqueta y usar la dosis que indica para la dureza del agua de tu zona.

Para elegir el detergente de tu colada de cada día, la recomendación de Qenki® es PureWash, un detergente en láminas, sin perfume y sin envase plástico. Su composición, como la de cualquier otro detergente, está en su etiqueta.

Preguntas frecuentes

¿Son peligrosos para la salud los fosfatos de los detergentes?

El informe de la Comisión Europea de 2007 sobre el uso de fosfatos en detergentes concluyó que no hay motivo de preocupación por efectos adversos para la salud del tripolifosfato de sodio en los detergentes: su toxicidad aguda por ingestión o por contacto con la piel es muy baja y no se han observado efectos mutagénicos ni genotóxicos. La razón para limitarlos fue ambiental, por la eutrofización.

Fuentes consultadas