Cuando la calle deja de ser un aparcamiento
Un mes después de llegar al gobierno, un alcalde empezó a cerrar calles al tráfico. Hoy el centro de Pontevedra se recorre a pie y se estudia fuera de España.

Recreación ilustrativa · no documenta el caso
Empezar por el centro
En 1999, el nuevo gobierno municipal de Pontevedra, con Miguel Anxo Fernández Lores como alcalde, empezó a peatonalizar el centro histórico. Hasta entonces, la mayor parte del espacio público estaba dedicada al coche. Lo que empezó como una lucha contra el tráfico se convirtió en una idea en positivo: una ciudad para caminar.
Lo que cambió
Las calles del casco antiguo se recuperaron para pasear, jugar y comerciar. El modelo recibió el premio internacional de Dubái a las buenas prácticas, que respalda ONU-Habitat, y la Dirección General de Tráfico lo recoge entre sus experiencias urbanas de referencia.
Lo que enseña
Pontevedra es una ciudad mediana y su caso no se copia sin más en una gran capital. Pero rompe una idea muy asentada: que el coche es la forma natural de moverse por el centro. Cuando la calle deja de ser un aparcamiento, aparecen otras cosas: niños, mayores, terrazas, silencio.
Lo que llamamos normal en una ciudad es, muchas veces, sólo lo que hemos visto siempre. Pontevedra lleva más de veinticinco años enseñando otra normalidad.

