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Entorno

La primera vez que alguien sacó semillas de la cámara de Svalbard fue por una guerra

En una montaña del Ártico se guardan copias de semillas de todo el mundo, por si acaso. En 2015, el «por si acaso» llegó.

Imagen ilustrativa generada; no documenta el caso. Cajas selladas de semillas en estanterías metálicas dentro de un túnel helado excavado en la roca, con escarcha en las paredes y una luz fría al fondo.

Recreación ilustrativa · no documenta el caso

Una copia de seguridad helada

En la isla noruega de Spitsbergen, dentro de una montaña, hay un túnel que conserva a muy baja temperatura copias de semillas de bancos de todo el mundo. Las semillas siguen siendo de quien las deposita: la cámara es una copia de seguridad, para cuando el original se pierde.

Lo que pasó en Alepo

El Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Secas (ICARDA) tenía su gran banco de semillas en Alepo. La guerra de Siria lo dejó inservible. En 2015, ICARDA pidió recuperar parte de lo que había enviado a Svalbard: fue la primera retirada de la historia de la cámara. Unas 38.000 muestras de trigo, cebada, lenteja o garbanzo viajaron a centros en Líbano y Marruecos para volver a sembrarse.

Para qué sirve guardar

Esas semillas no son de museo: son variedades adaptadas a la sequía y al calor, útiles para quien cultiva en zonas secas. El sistema funcionó exactamente para lo que se pensó, en el peor momento.

Guardar parece un gesto pasivo. En Svalbard, guardar fue lo que permitió volver a empezar.

Otras miradas